Paseo de la Chopera
Debe su nombre a los chopos que crecían en estos prados junto al Manzanares, plantados cuando la villa abrió paseos arbolados hacia el río.
El nombre nace de un árbol. Una chopera es un terreno poblado de chopos, los álamos negros que prosperan a la orilla del agua, y aquí, en los prados que bajaban hacia el Manzanares, formaron un bosquecillo lo bastante notorio como para bautizar todo un paseo.
Antes de las casas hubo pasto. La zona se extendía sobre la antigua Dehesa de la Arganzuela, terreno comunal donde los vecinos apacentaban el ganado. En tiempos de Fernando VI, a mediados del siglo XVIII, el gobierno de la villa trazó varios paseos arbolados que descendían hacia el río, y los chopos plantados en uno de ellos dieron al lugar su seña.
El árbol terminó cediendo el sitio al ladrillo y la fundición. En 1910 empezó a levantarse aquí el matadero municipal, un conjunto de pabellones neomudéjares que hoy, sobre el Paseo de la Chopera, albergan el centro cultural Matadero. De los chopos originales no queda rastro. Solo permanece el nombre.