Paseo de Damas

Barrio de Palacio

El nombre alude a las damas de la corte real —⁠damas de compañía y aristócratas⁠— que acompañaban a la reina durante los paseos por los jardines del Campo del Moro, recinto de Patrimonio Nacional adyacente al Palacio Real. El eje se consolidó como paseo principal de los jardines en la segunda mitad del siglo XIX, coincidiendo con la regencia de María Cristina de Habsburgo (1885-1902), cuando el jardín alcanzó su configuración definitiva.

El Paseo de Damas ocupa el eje norte-sur de los jardines del Campo del Moro, recinto de Patrimonio Nacional que se extiende sobre las veinte hectáreas situadas al oeste del Palacio Real, entre la Cuesta de San Vicente y el Paseo de la Virgen del Puerto. Arranca en las proximidades de la Cuesta de San Vicente y termina en la Plaza de la Reina María Cristina de Habsburgo, en el extremo meridional del recinto. El jardinero mayor Narciso Pascual y Colomer trazó en 1844 un proyecto formalista para estos terrenos, articulado sobre avenidas paralelas y perpendiculares al modo hipodámico, con pequeñas plazas circulares en los cruces. Las obras de ajardinamiento se interrumpieron tras la revolución de 1868 y el exilio de Isabel II. Cuando la regente María Cristina de Habsburgo retomó el proyecto en 1890, encargó al jardinero Ramón Oliva la terminación del parque según las corrientes paisajistas románticas entonces en boga: caminos curvos, pendientes suaves y plantación masiva de arbolado. Se pusieron unos 9.500 árboles y 20.800 arbustos. El Paseo de Damas quedó como excepción singular: el único eje que conservó el trazado rectilíneo original de Pascual y Colomer mientras el resto del jardín se transformaba. A lo largo del paseo se concentran las piezas ornamentales más importantes del conjunto: el Jarrón del Campo del Moro (1850), con bajorrelieves de animales fantásticos; la Fuente de las Conchas, donde el eje se cruza con las Praderas de las Vistas del Sol; y el Chalecito de la Reina, pabellón de madera de estilo tirolés que el arquitecto Enrique Repullés Segarra proyectó en 1898 por encargo de la propia regente. La reina usaba ese pabellón para reuniones de té con su círculo íntimo, compuesto principalmente por aristócratas y miembros de familias reales europeas, que recorrían los paseos del recinto antes de congregarse en el chalecito. La denominación «Paseo de Damas» refleja esa vocación: era la senda principal por la que transitaban las damas de la corte durante las jornadas palaciegas en el Campo del Moro. El paseo conserva hoy la arboleda centenaria, jarrones decorativos de piedra y papeleras de mimbre que Patrimonio Nacional mantiene en estilo. Sobre él se han instalado en años recientes exposiciones temporales al aire libre, como los paneles de La Nueve (2026). El pino carrasco que crece en el paseo supera los treinta metros, y se cuenta entre los ejemplares más longevos de Madrid.
Enrique Repullés Segarra, arquitecto mayor de Palacio, diseñó el Chalecito de la Reina al final del paseo porque María Cristina de Habsburgo, que había pasado sus veranos en el Tirol austriaco, quería un espacio que le recordara las casas de montaña de su país natal. El pabellón, con tejado muy vertical y estructura de madera, sirvió durante la Regencia como escenario de las meriendas que la reina ofrecía a las damas y nobles europeos que la visitaban en Madrid: recorrían el Paseo de Damas y terminaban tomando el té en el chalecito tirolés, a doscientos metros del Palacio Real.

Sus nombres

  • Terrenos del Campo del Moro sin jardín organizadoHasta 1844
  • Proyecto de Narciso Pascual y Colomer1844
  • Interrupción y deterioro1868–1890
  • Reforma romántica bajo Ramón Oliva; Paseo de Damas recibe nombre y configuración definitivos1890 – c. 1900
  • Chalecito de la Reina en el Paseo de Damas1898
  • Paseo de Damas (nombre vigente)Siglo XIX–actualidad
Personas Otras personas origen disputado
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