Pasaje de Doña Carlota
Lleva nombre de mujer, Carlota, precedido del tratamiento de respeto «doña», pero no se ha conservado constancia de quién fue ella.
El Pasaje de Doña Carlota conserva el nombre de una mujer, Carlota, dignificada con el «doña» que antaño se reservaba a quien merecía respeto. Quién fue esa Carlota no está documentado: no se ha guardado constancia de si dio nombre al pasaje una propietaria de los terrenos, una vecina recordada del barrio o una mujer de la familia que urbanizó el paño. El tratamiento sugiere una persona de cierta consideración, pero el dato concreto se perdió.
El pasaje pertenece a Prosperidad, en Chamartín, uno de los arrabales que crecieron al noreste de Madrid en la segunda mitad del siglo XIX, cuando albañiles, jornaleros y traperos levantaron casas modestas en lo que entonces eran tierras de secano fuera del casco. El propio nombre del barrio recuerda a Próspero Soynard, dueño de aquellos terrenos que vendió las primeras parcelas. En ese tejido de calles humildes menudean los pasajes cortos, callejones interiores apenas más largos que una manzana, bautizados a menudo con nombres de pila y tratamientos familiares más que con grandes efemérides.
A esa escala pertenece este tramo breve, un callejón interior cuyo nombre apenas conserva el apellido ni la historia de la Carlota que lo bautizó.