Pasaje de Clavileño

Ciudad Jardín

Lleva el nombre de Clavileño, el caballo de madera volador que unos duques regalan a Don Quijote y Sancho en la segunda parte de la novela de Cervantes.

Clavileño no relinchó nunca: era de madera. En la segunda parte del Quijote, unos duques montan una burla a costa del caballero y de su escudero, y les presentan un caballo de palo que, según les aseguran, vuela por los aires gobernado por una clavija clavada en la frente. Cervantes forjó la palabra uniendo clavija y leño. La aventura es pura comedia: vendan los ojos a los dos, les soplan aire con fuelles para fingir el viento de las alturas y les acercan estopas encendidas al rostro para simular el fuego del cielo. Don Quijote y Sancho creen haber surcado las esferas montados en un caballo que jamás se movió del jardín. Ciudad Jardín tomó de la novela los nombres de varias de sus vías, y este Pasaje de Clavileño presta el del corcel imaginario a un tramo corto, casi tan inadvertido como el vuelo que nunca ocurrió.
Literatura origen documentado