Nudo de Manoteras
Toma su nombre del gran enlace de autopistas levantado junto al antiguo paraje de Manoteras, cuyo topónimo procede de unas lomas altas latinas.
El nombre describe lo que la vía es: el gran enlace de carreteras que articula el norte de Madrid, donde la A-1 se cruza con la M-30 y la M-11. Un nudo de tráfico, en el sentido literal de la palabra, convertido en topónimo urbano.
Manoteras, el paraje que da apellido al nudo, hunde sus raíces mucho antes que el asfalto. El topónimo vendría de una forma latina emparentada con las lomas altas, las suaves elevaciones que dominaban este sector entre Fuencarral, Hortaleza y Chamartín. Era terreno alto, que se divisaba desde la ciudad, y de ese relieve quedó el eco en el nombre.
Donde antes había vaguadas escondidas entre cerros y caminos de tierra, a partir de los años cincuenta crecieron los poblados que alojaron a familias llegadas del campo, y más tarde la maraña de viaductos que hoy ordena el tráfico hacia el norte.