Calle del Gobernador

Barrio de las Letras·Cortes

Por Julián de Picos, gobernador de Madrid en tiempos de Alfonso XI (siglo XIV), a quien el Concejo cedió tierras junto al prado de Atocha, según la tradición de los cronistas. Fue un mal gobernante: hacia 1339 el rey lo destituyó y condenó por sus abusos.

Madrid tiene calles dedicadas a reyes y a santos. Esta lleva el nombre de un hombre al que casi nadie quería. El gobernador que se la dio se llamaba Julián de Picos. Subía los impuestos sin razón que los justificara y metía en la cárcel a quien no podía pagar, y corría la voz de que buena parte de lo recaudado nunca salía de su bolsillo. Hacia 1339, Alfonso XI lo destituyó, lo condenó y ordenó derribar su casa, un castigo que entonces equivalía a borrar a alguien del mapa de la ciudad. Y sin embargo el nombre sobrevivió. Casi tres siglos después, el camino que cruzaba aquellas tierras terminó llamándose como el viejo gobernador. El hombre al que se quiso hacer desaparecer acabó fijado para siempre en el callejero. Conviene leerlo con prudencia: el episodio viene de la tradición de las crónicas más que de papeles que puedan rastrearse.
Cuando los vecinos de Madrid se quejaron al rey Alfonso XI de los abusos de Julián de Picos —⁠encarcelamiento de deudores, apropiación de lo recaudado⁠—⁠, el monarca lo condenó a veinte años de multas y ordenó demoler su casa en la ladera; el pueblo quemó lo que quedaba en pie. Así lo recoge Fernández de los Ríos en su Guía de Madrid (1876, p. 94).

Sus nombres

  • Camino o calle que sale a las huertas de Valdemorocirca siglo XIVcirca siglo XVII
  • Calle del Gobernadorcirca 1656
Personas Políticos y gobernantes origen disputado
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