Glorieta de San Víctor
Honra a San Víctor, nombre de varios mártires de los primeros siglos del cristianismo, aunque no se ha conservado constancia de cuál de ellos ni del porqué de esta glorieta de la Chopera.
A pocos pasos del Manzanares y del viejo matadero de Legazpi, esta pequeña rotonda lleva el nombre de un santo cuya historia local no se ha conservado. El callejero la rotula como Glorieta de San Víctor sin dejar dicho a qué San Víctor honra ni cuándo se eligió. Bajo ese nombre conviven, en realidad, varios mártires de los primeros siglos.
El más recordado es Víctor de Marsella, oficial del ejército romano martirizado hacia el año 304. Se cuenta que, llevado ante los jueces para que quemara incienso a los dioses, derribó el pebetero de una patada; le amputaron un pie y lo condenaron a morir triturado entre ruedas de molino, que se rompieron antes de matarlo, de modo que acabó decapitado. Por esa leyenda quedó como patrón de los molineros y se le representa con la palma del martirio y una piedra de molino. Hubo además un San Víctor del norte de África de quien, según la tradición antigua, no nos ha llegado más que el nombre.
El barrio de la Chopera creció a la sombra del matadero municipal levantado junto a la dehesa de Arganzuela entre 1911 y 1925, y entre sus calles abundan las advocaciones religiosas. Sin un documento que lo aclare, la dedicatoria concreta de esta glorieta sigue sin estar establecida.