Glorieta de Emilio Castelar
Recuerda a Emilio Castelar (1832-1899), orador y último presidente del Poder Ejecutivo de la Primera República Española, cuyo monumento preside el centro de la rotonda.
Antes de llevar este nombre, la rotonda se llamaba Glorieta del Obelisco, por la fuente monumental que se levantó aquí a mediados del siglo XIX. El cambio llegó por el hombre cuya estatua acabó presidiendo el cruce: Emilio Castelar y Ripoll, nacido en Cádiz en 1832.
Castelar fue, ante todo, una voz. Sus discursos en las Cortes llenaban tribunas y se imprimían después en varios idiomas. De esa elocuencia salió su carrera política: dirigió la oposición republicana, redactó el proyecto de Constitución Federal de 1873 y, ese mismo año, asumió el Poder Ejecutivo de la Primera República. Fue su último presidente. En la madrugada del 2 al 3 de enero de 1874 perdió una votación de confianza por 120 votos contra 100, y poco después un golpe militar liquidó la República entera.
El monumento que da sentido al nombre, obra de Mariano Benlliure, se inauguró el 6 de julio de 1908, costeado por suscripción pública. El nombre oficial de Glorieta de Emilio Castelar no se fijó hasta diciembre de 1940.