Galería de Vallehermoso
Toma su nombre de la calle de Vallehermoso, de la que arranca, un topónimo que los vecinos pusieron antes de que fuera oficial.
Una galería, en el callejero madrileño, es un pasaje estrecho y casi siempre secundario, un nombre que se reservaba para esas vías menores que no llegaban a calle de pleno derecho. La de Galería de Vallehermoso es una de ellas: une la calle de Vallehermoso con la plaza del Teniente de Alcalde Pérez Pillado, y de aquella calle hereda el nombre sin más misterio.
El topónimo Vallehermoso es de los que crecen desde abajo. Lo pusieron los propios vecinos a esta zona del norte de Chamberí, todavía descampado en el siglo XIX, y solo después pasó a ser oficial. Literalmente describe lo que se veía: un valle hermoso, terreno abierto y ondulado a las afueras de la ciudad. La calle de la que cuelga era de apertura moderna y bajaba del antiguo Paseo de Areneros hacia el campo. Por qué se eligió ese adjetivo y no otro no ha quedado documentado; el nombre se asentó por uso, no por decreto.
La galería recibió su rótulo oficial el 1 de enero de 1931, demasiado tarde para que los grandes cronistas decimonónicos de Madrid llegaran a mencionarla. Apenas ochenta metros de recorrido en un barrio que terminó de urbanizarse cuando se trasladaron los viejos cementerios de San Martín y San Andrés, abriendo al fin el campo que dio nombre a todo.