Callejón de los Morales
Su nombre apunta a los morales, los árboles de la mora negra, aunque para este callejón no se ha conservado constancia de por qué se llamó así.
Un moral es el árbol que da las moras negras, el Morus nigra, pariente de la morera con cuya hoja se alimentaba al gusano de seda. De su nombre, con el sufijo de abundancia -al, salieron muchos topónimos castellanos donde el árbol marcaba el paisaje. Es la lectura más natural para este Callejón de los Morales: un rincón donde crecían esos árboles. Cabe la cautela, porque «Morales» es también apellido frecuente, y para este callejón no se ha conservado constancia escrita del porqué del nombre.
Lo que sí está documentado es el lugar. El callejón pertenece al núcleo viejo de Chamartín de la Rosa, el pueblo independiente que se extendía al norte de Madrid hasta su anexión en 1948, en torno a la antigua plaza mayor que hoy se llama Plaza del Duque de Pastrana. El título da nombre a la plaza porque los duques fueron, durante siglos, propietarios del viejo lugar de Chamartín, y su palacio se alzaba junto a esta plaza. La primera casa consistorial del pueblo ocupó un edificio contiguo a este mismo callejón, antes de que la sede municipal se trasladara en 1880 hacia Tetuán de las Victorias, cuyo vecindario empezaba ya a superar al del pueblo originario.
Una calzada estrecha que fue, durante siglos, el costado del corazón de un pueblo entero.