Calle Virgen de Nieva,
Toma su nombre de la Virgen de Nieva, advocación mariana segoviana cuya imagen, según la tradición, apareció enterrada en 1392 ante un pastor.
El nombre viene de una Virgen segoviana con un relato de aparición. En 1392 un pastor, Pedro Amador, dijo haber visto a la Virgen mientras guardaba el ganado; ella le encargó avisar al obispo de Segovia para que desenterrara su imagen, escondida bajo un pedregal de pizarra. El 9 de septiembre, según se cuenta, la talla apareció soterrada, de ahí el otro nombre con que se la venera, Virgen de la Soterraña. La leyenda explicaba el escondite como una forma de proteger la imagen siglos atrás, en tiempos de peligro.
El hallazgo movió a la reina Catalina de Lancáster, esposa de Enrique III, a levantar un santuario en el lugar y a fundar a su alrededor, en 1395, la villa de Santa María la Real de Nieva. El monasterio pasó a los dominicos y llegó a guardar el sepulcro de Blanca de Navarra, que murió allí en 1441. La devoción, asociada a la protección contra rayos y centellas, se extendió por Castilla.
La calle Virgen de Nieva dibuja un tramo corto en el barrio de Vallehermoso, una entre las varias vías de Chamberí que llevan el nombre de una Virgen comarcal.