Calle Siete Picos

Ciudad Jardín

Toma su nombre de los Siete Picos, el macizo granítico de la sierra de Guadarrama coronado por siete prominencias alineadas.

Al noroeste de Madrid, asomados al horizonte en los días claros, se recortan los Siete Picos: una cresta de la sierra de Guadarrama erizada de siete prominencias de granito que parecen las púas de un lomo. De ahí su nombre. El más alto de los siete alcanza los 2.138 metros, en el límite entre las provincias de Madrid y Segovia, sobre los pinares de Cercedilla. A esta vía corta del barrio de Ciudad Jardín le llegó el nombre de esa silueta reconocible. Durante buena parte de la Edad Media, la sierra de Guadarrama se conoció como Sierra del Dragón, y una leyenda explica el porqué: un dragón que recorría el mundo buscando una fuente de eterna juventud habría bebido al fin de un manantial escondido entre las rocas y quedado petrificado para siempre, con su espinazo dentado convertido en piedra. Quien mira la cresta a contraluz aún reconoce la figura. Las siete cumbres llegaron a tener nombres propios, bautizadas por un ingeniero geógrafo con nombres de montañeros que recorrieron la zona una y otra vez; aquellos nombres se olvidaron casi por completo y solo perdura el del conjunto. Siete Picos guarda en una placa de Madrid la montaña entera.
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