Calle Sánchez Balderas
Calle dedicada a alguien apellidado Sánchez Balderas, persona cuya identidad no ha quedado documentada de forma fiable.
Una vía corta en el corazón de Prosperidad lleva el nombre de Sánchez Balderas, y de ese hombre no se ha conservado constancia. Ni los registros municipales ni las crónicas del barrio explican quién fue, cuándo vivió ni qué hizo para merecer una placa. El nombre es un apellido compuesto, sin pista de oficio, batalla ni cargo.
Prosperidad nació de esa misma manera improvisada. A partir de 1862, un arrabal de huertas al norte de Madrid se fue loteando en parcelas minúsculas que compraban albañiles, carpinteros y pequeños propietarios. Las calles que se abrían entre solares solían bautizarse sobre la marcha, con el apellido del primero que levantaba allí su casa o del dueño del terreno. Marcenado se llamó antes Subiela por uno de esos propietarios; a Benigno Soto, fabricante de cordelería y pasamanería del barrio, los vecinos le pidieron una calle al morir en 1892, y así nació Benigno Soto. Sánchez Balderas encaja en esa misma costumbre de barrio: alguien con tierra, dinero o arraigo suficiente para dejar su nombre prendido en el plano.
Quién fue exactamente sigue sin aclararse. La vía conserva el apellido sin que se sepa a qué persona corresponde, un caso frecuente en estas calles cortas que se nombraron por vecindad antes que por mérito reconocido.