Calle Rompelanzas

Sol

El nombre alude a la lanza del carruaje, vara de madera que unía el tiro animal a la caja. La calle se abrió hacia 1575 para dar acceso al Convento del Carmen, y sus baches y estrechez hacían que los carruajes rompieran allí esa pieza con frecuencia.

Rompelanzas mide unos dieciséis metros, lo justo para enlazar la calle del Carmen con la de Preciados, en pleno barrio de Sol. Su origen está en una obra de derribo: el corregidor mandó echar abajo unas casas en ruinas tras levantarse el Convento del Carmen Calzado, entre 1573 y 1575, y abrió ese pasadizo para que los carruajes ganaran el convento sin rodear la manzana. El atajo salió torcido. El giro quedó tan estrecho y el suelo tan maltrecho que las lanzas de los coches se quebraban una y otra vez al tomar la curva. De ahí el nombre que se le pegó para siempre. Hoy una placa de azulejo sigue contando, a quien se detenga a leerla, el accidente que la bautizó.
El corregidor Luis Gaytán de Ayala, que había mandado abrir la propia calle, fue el primero en romper la lanza de su carruaje al girar en ella; poco después le ocurrió lo mismo a Juan de Ovando, presidente del Consejo de Indias, quien murió ese mismo año de 1575.

Sus nombres

  • Calle de Rompelanzasc. 1575 – actualidad
Descriptivos Forma y trazado origen disputado
Ver fuentes (7)