Calle Robregordo
Toma el nombre de Robregordo, pueblo de la Sierra Norte madrileña cuyo nombre evoca los robles de gran grosor que poblaban su término.
En este rincón de Prosperidad, donde tantas calles llevan nombres de pueblos de la región, Robregordo recuerda a una aldea perdida entre los pliegues de Somosierra, casi en la frontera con Segovia, hoy uno de los municipios menos poblados de la Comunidad de Madrid.
El nombre se lee casi solo. Une robre —la forma antigua de «roble»— con gordo, en el sentido de grueso: el lugar de los robles de tronco poderoso que cubrían su término.
El pueblo creció pegado al Camino Real que unía las dos Castillas y cruzaba el puerto de Somosierra, y vivía de posadas y mesones. Cuando, ya en el siglo XIX, una carretera nueva trazó su ruta a unos pasos del viejo camino, los viajeros dejaron de detenerse y Robregordo quedó en silencio. Su iglesia de Santa Catalina, del siglo XVII, aún vigila la calle vacía.