Calle Ricardo Calvo

Nueva España

Recuerda al actor madrileño Ricardo Calvo Agostí, célebre por su recitado del verso clásico en el teatro español de la primera mitad del siglo XX.

El nombre evoca a Ricardo Calvo Agostí, actor madrileño nacido en 1875 y fallecido en 1966, recordado como uno de los grandes declamadores del verso clásico en los escenarios españoles. Pertenecía a una dinastía teatral: nieto de José Ramón Calvo, hijo del también célebre Rafael Calvo Revilla y sobrino de Ricardo Calvo Revilla. Debutó en 1899, en Cyrano de Bergerac, junto a la compañía de María Guerrero. Su fama venía de la voz. Dijo a Calderón, a los románticos —⁠Zorrilla, el Duque de Rivas, Hartzenbusch⁠— y a otros autores del repertorio con un modo de decir el verso que marcó a varias generaciones. Brilló en La vida es sueño y en Don Álvaro o la fuerza del sino, y en 1933 estrenó el papel de Ignacio de Loyola en El divino impaciente, de Pemán. Llegó a dirigir el Teatro Español de Madrid junto a Jacinto Benavente y publicó un libro de poemas, Evocaciones. Queda de él algo poco común para un actor de su tiempo: su voz grabada. Hacia los años diez registró para el sello Odeon recitados de verso, entre ellos la Marcha triunfal de Rubén Darío, lo que lo convierte en uno de los testimonios sonoros de cómo sonaba el verso en aquellos escenarios. El turista que pasea por Ricardo Calvo camina bajo el nombre de una de las pocas voces de aquel teatro que todavía pueden escucharse.
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