Calle Padre Claret
Honra a san Antonio María Claret, tejedor catalán convertido en misionero, arzobispo y fundador de los claretianos.
Antes de predicar por media España, Antonio María Claret manejaba telares. Nació en Sallent, cerca de Barcelona, en 1807, en una familia de tejedores, y al oficio textil se entregó de joven antes de descubrir otra vocación. Ordenado sacerdote, recorrió Cataluña y Canarias como misionero, y en 1849 fundó en Vic la congregación de los claretianos, la familia religiosa que llevaría su apellido por el mundo.
Su biografía se mueve entre continentes y palacios. Arzobispo de Santiago de Cuba, levantó allí parroquias y seminarios y abrió cajas de ahorro para los trabajadores. De vuelta en España, Isabella II lo nombró su confesor. Murió en el exilio, en Francia, en 1870, y quedó como patrón de los obreros del textil, el gremio en el que había empezado.
El nombre de la calle responde a un vínculo cercano: a pocos pasos está la parroquia de San Antonio María Claret, atendida por los propios claretianos.