Calle Nuestra Señora de las Angustias

Castilla

Lleva el nombre de una advocación de la Virgen María, la de las Angustias, la madre que sostiene el cuerpo de Cristo bajado de la cruz.

Detrás del nombre hay una imagen muy concreta: María recibiendo en su regazo el cuerpo de su hijo recién descendido de la cruz. La devoción a Nuestra Señora de las Angustias, hermana de las advocaciones de los Dolores y la Piedad, recoge ese instante de duelo y lo convirtió, desde la Baja Edad Media, en una de las figuras marianas más arraigadas en la piedad popular española. El corazón de la Virgen atravesado por espadas, una por cada dolor, es su emblema más reconocible. La calle no nació de una parroquia ni de un santuario cercano, sino de un plano. Forma parte de la Colonia Alfonso XIII, también llamada Colonia de los Rosales, que una cooperativa de empleados y obreros municipales levantó entre 1928 y 1929 sobre lo que entonces era el municipio independiente de Chamartín de la Rosa. Un urbanismo de jardín, con casitas bajas de una y dos plantas, antejardín y patio trasero, dispuestas alrededor de una plaza circular. De ese centro salen, como radios, la avenida del Recuerdo y las calles de Levante, Poniente, Hiedra y esta Nuestra Señora de las Angustias, un nomenclátor que mezcla devoción, naturaleza y puntos cardinales. Apenas sesenta metros de trazado para una de las advocaciones más dolientes del calendario, en una colonia que sigue respirando el aire de pueblo que tuvo antes de que Madrid se la tragara.
Religión y devoción Santos origen documentado