Calle Membrillo

Castilla

Toma su nombre del membrillo, árbol frutal de fruto dorado y aromático, dentro de un grupo de calles del barrio de Castilla bautizadas con nombres de árboles.

El membrillo da nombre a la Calle Membrillo, un tramo corto del barrio de Castilla. Es un árbol pequeño de la familia de las rosáceas que en otoño pierde la hoja y a finales de verano carga un fruto amarillo y muy perfumado. La palabra viene del griego melímelon, «manzana de miel», y describe ese aroma denso que el fruto suelta al madurar, aunque su pulpa dura rara vez se come cruda y casi siempre acaba convertida en dulce. El nombre encaja en una costumbre madrileña de dedicar tramos de calle a árboles y frutales; muy cerca corre la Calle Níspero. No se ha conservado constancia de una dedicatoria concreta ni de una fecha que explique por qué se eligió el membrillo para este punto del distrito de Chamartín. El árbol llegó hace milenios desde el Cáucaso y el suroeste de Asia, y griegos y romanos lo apreciaron hasta hacerlo símbolo de fertilidad. A la novia se le ofrecía un membrillo el día de su boda y, según contaban, debía morderlo para perfumar sus besos antes de entrar en la cámara nupcial. De aquel fruto de bodas antiguas queda hoy, en el norte de Madrid, un letrero de menos de cien metros con olor a otoño.
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