Calle Itálica

Nueva España

Recuerda a Itálica, la primera ciudad romana fundada en Hispania y cuna de los emperadores Trajano y Adriano.

El nombre viaja hasta el sur, a las afueras del actual Santiponce, en la vega del Guadalquivir sevillano. Allí, en el 206 a. C., el general Publio Cornelio Escipión instaló a sus veteranos heridos tras la batalla de Ilipa y levantó Itálica, la primera ciudad romana de Hispania y la primera fundada por Roma fuera de la península itálica. De aquellos colonos venía el nombre: una pequeña Italia trasplantada al confín del imperio. La ciudad creció hasta convertirse en cuna de emperadores. De familias itálicas salió Trajano, el primer césar nacido en una provincia, y tras él Adriano, que colmó su patria de honores y la amplió con la llamada Nova Urbs, un barrio monumental de calles anchas, termas y templos. De aquel esplendor quedan hoy el anfiteatro, los mosaicos y las calles enlosadas que recorren los visitantes. La Calle Itálica pertenece al barrio de Nueva España, trazado en pleno siglo XX sobre antiguas fincas al norte de la Castellana. Es una vía corta y residencial, de apenas un centenar de metros, en una zona tranquila salpicada de embajadas y residencias acomodadas. Un nombre de dos mil años de antigüedad para un trozo de asfalto que aún no cumple cien.
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