Calle Gargantas
Toma su nombre de las gargantas de montaña, los barrancos por donde el agua corre encajada entre paredes de roca, dentro del repertorio de toponimia serrana que bautizó esta parte de Ciudad Jardín.
Una garganta, en el habla de la montaña, es el paso estrecho que el agua abre entre paredes de roca: el barranco hondo por donde baja el arroyo cuando la sierra se descuelga hacia el valle. Ese accidente da nombre a esta vía corta de Ciudad Jardín, en Chamartín.
Al urbanizarse las manzanas, los rótulos siguieron un mismo hilo: la geografía de la sierra de Guadarrama. En las calles vecinas se leen La Pedriza, Peñalara, Peñota o Pico del Águila. Donde unas nombran las cumbres y los pinares, Gargantas nombra los cortes por donde corre el agua.
A esta le tocó la parte baja y húmeda del relieve, la del desfiladero. Es una calle breve para un accidente que en la montaña real puede medir kilómetros de pared vertical y agua fría.