Calle del Vado de Santa Catalina

Chopera

Recuerda a santa Catalina, advocación que dio nombre a un antiguo vado del Manzanares por el que se cruzaba el río antes de que hubiera puente.

Mucho antes de que un puente salvara aquí el Manzanares, la gente vadeaba el río a pie por un punto poco hondo que llamaban el vado de Santa Catalina. A ese paso lleva la calle del Vado de Santa Catalina, que baja desde la plaza de Legazpi hacia el agua y marca el filo sur de la Chopera, ya pegada al cauce. Un vado es eso: el tramo somero donde se pisa el lecho y se pasa de una orilla a otra sin barca ni arcos. Este caía en la franja baja de Arganzuela, tierras de pasto y dehesa que durante siglos ocuparon la ribera. La advocación de santa Catalina —⁠la mártir de Alejandría, asociada a la rueda dentada con que quisieron ejecutarla⁠— quedó pegada al lugar, costumbre habitual cuando una imagen, una capilla o una devoción cercana bautizaba un paso de río. No se ha conservado constancia fiable del porqué exacto: el nombre del vado está documentado, pero la razón de que recayera en esta santa no. En 1909 Alfonso XIII inauguró aquí el puente de la Princesa, de hierro, que enlazó el paseo de las Delicias con la carretera de Madrid a Cádiz y abrió la salida hacia Andalucía. El vado dejó de pisarse; el nombre se quedó, aguas abajo de su propio sentido.
Religión y devoción Santos origen documentado