Calle del Sorgo

Valdeacederas

Lleva el nombre del sorgo, cereal de la familia de las gramíneas originario de África, dentro del conjunto de calles botánicas de Valdeacederas.

El sorgo es un cereal robusto, pariente cercano del maíz por su porte, capaz de levantar tallos de hasta tres metros y de aguantar la sequía como pocos granos. Nació en el África tropical, donde se domesticó hace milenios en la franja oriental del Sahel, entre el actual Sudán y Etiopía, y desde allí viajó por Asia y el Mediterráneo como pan, forraje, cerveza y hasta materia prima para escobas. El nombre encierra un malentendido geográfico con siglos de antigüedad. La palabra sorgo llegó al castellano por el italiano, y este la heredó del latín Syricum granum, «grano de Siria»: los romanos conocieron la planta a través de esa región oriental y la bautizaron como si de allí procediera, cuando su verdadera cuna estaba mucho más al sur, en el corazón africano. La calle del Sorgo pertenece al herbario urbano de Valdeacederas, un barrio cuyo propio nombre evoca un «valle de acederas» y cuyas vías cercanas desfilan como un catálogo de jardín: Ágave, Veza, Aligustre, Plátano. Buena parte de esta toponimia vegetal aterrizó en el callejero a mediados del siglo XX, cuando Madrid absorbió Chamartín de la Rosa y los pueblos de la periferia y tuvo que rebautizar las calles que repetían nombre. Donde antes hubo descampados y huertas, hoy una breve hilera de asfalto recuerda al grano que cruzó medio mundo arrastrando, en su nombre, el sello equivocado de Siria.
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