Calle del Pozo

Barrio de las Letras · Sol

Toma el nombre de un pozo que existía en la casa del capitán Francisco de Viarte, en las proximidades del Convento de Nuestra Señora de las Victorias. La tradición, recogida por Peñasco y Cambronero (1889), vincula ese pozo a una leyenda milagrosa de la Guerra de Sucesión.

La calle discurre entre la calle de la Victoria y la calle de la Cruz, paralela a la Carrera de San Jerónimo, a escasos metros de la Puerta del Sol. Según la tradición cronística, durante la Guerra de Sucesión (1701-1714), soldados calvinistas que acompañaban al archiduque Carlos saquearon el Convento de la Victoria y arrojaron al pozo de Viarte dos espinas de la corona de Cristo que habían extraído de su relicario. Las aguas, hasta entonces amargas, se volvieron dulces y adquirieron fama de curativas; cuando las espinas reaparecieron en el balde de una vecina, el agua recobró su sabor salobre y el manantial se cegó. La calle conservó el nombre del pozo. Fue y sigue siendo una vía corta y de escaso tráfico pero de gran densidad histórica: en el número 8 funciona desde 1810 —⁠como tahona⁠— y desde 1830 como obrador de dulces la Antigua Pastelería del Pozo, uno de los establecimientos más longevos de Madrid. Existe también una versión alternativa de la leyenda, recogida solo en fuentes modernas sin cita primaria, que atribuye el pozo a un tal Solórzano y habla de basiliscos; ninguna fuente de los siglos XVIII o XIX la sustenta.
La Antigua Pastelería del Pozo conserva una fotografía con dedicatoria de Jacinto Benavente —⁠Premio Nobel de Literatura en 1922⁠— dirigida a Luisa, abuela de la actual propietaria Estrella Leal, que acudía los domingos al establecimiento atraído por la cocina de doña Luisa.

Sus nombres

  • Calle del Pozoanterior a 1656
Objetos Objetos origen disputado
Ver fuentes (8)

Cruces y bocacalles