Calle del Pozo

Sol

Toma el nombre de un pozo que existía en la casa del capitán Francisco de Viarte, en las proximidades del Convento de Nuestra Señora de las Victorias. La tradición, recogida por Peñasco y Cambronero (1889), vincula ese pozo a una leyenda milagrosa de la Guerra de Sucesión.

Entre la calle de la Victoria y la calle de la Cruz, a pocos metros de la Puerta del Sol, corre una vía breve que esconde una de las leyendas más extrañas del centro de Madrid. Se cuenta que, durante la Guerra de Sucesión, unos soldados calvinistas del séquito del archiduque Carlos saquearon el Convento de la Victoria y echaron al pozo de Viarte dos espinas de la corona de Cristo. El agua, amarga hasta entonces, se volvió dulce y empezó a correr la fama de que curaba. La cosa cambió el día en que las espinas reaparecieron en el balde de una vecina: el sabor salobre regresó y el pozo terminó cegado. De aquel brocal quedó el nombre. Aunque el agua milagrosa desapareció, la calle siguió viva. En el número 8 abrió en 1810 una tahona que hacia 1830 se convirtió en la Antigua Pastelería del Pozo, uno de los comercios más longevos de la ciudad.
La Antigua Pastelería del Pozo conserva una fotografía con dedicatoria de Jacinto Benavente —⁠Premio Nobel de Literatura en 1922⁠— dirigida a Luisa, abuela de la actual propietaria Estrella Leal, que acudía los domingos al establecimiento atraído por la cocina de doña Luisa.

Sus nombres

  • Calle del Pozoanterior a 1656
Objetos Objetos origen disputado
Ver fuentes (8)

Cruces y bocacalles