Calle del Plomo

Legazpi

Lleva el nombre del plomo, uno más de los metales que bautizan las calles de este antiguo cinturón industrial de Legazpi.

El plomo da nombre a esta vía: el metal pesado, gris azulado y dúctil que durante siglos sirvió para tuberías, soldaduras, tipos de imprenta y cubiertas de tejado. No está documentada ninguna razón concreta que ligue la calle a un episodio o a un personaje; el nombre responde a un criterio temático. Calle del Plomo pertenece a la zona que en Legazpi se conoce como Los Metales, un conjunto de calles bautizadas con nombres de metales —⁠junto a ella, Zinc, Hierro o Rodio⁠— en lo que fue el cinturón fabril del sur de Madrid. El nombre encaja con el pasado del barrio: aquí estuvieron el Matadero municipal y un tejido de talleres y naves que vivió su auge y su declive a lo largo del siglo XX. El plomo se conoce desde la Antigüedad por su facilidad para fundirse y moldearse. También es tóxico: de su acumulación lenta en el organismo proviene el saturnismo. Los romanos lo emplearon en sus cañerías sin conocer ese riesgo, que solo se identificaría mucho después. Hoy Los Metales es otra cosa. Los bloques de vivienda nueva, las zonas verdes y la cercanía de Madrid Río han borrado casi todo rastro de las naves, y el nombre de la calle conserva la memoria de aquel pasado de fábricas y oficios.
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