Calle del Padre Francisco Palau y Quer
Recuerda a Francisco Palau y Quer, carmelita descalzo del siglo XIX, místico y fundador de las Carmelitas Misioneras, beatificado en 1988.
Detrás del nombre hay un fraile catalán de vida agitada. Francisco Palau y Quer nació en Aitona, Lérida, en 1811, en una familia humilde, y recibió el hábito de carmelita descalzo en 1832, cuando las leyes de desamortización empezaban a vaciar los conventos. Ordenado sacerdote en 1836, vivió años desterrado en Francia y, más tarde, confinado por motivos políticos, predicando misiones populares allá donde le dejaban y entregado a una oración intensa.
El destierro lo llevó a Ibiza, y de Ibiza al islote de Es Vedrá, un peñasco deshabitado frente a la costa donde se retiraba por temporadas para el examen de conciencia y el silencio. En Es Cubells levantó una ermita con la imagen de la Virgen de las Virtudes, primer santuario mariano de la isla. Ejerció también como exorcista y llegó a soñar con una orden dedicada a ese ministerio, proyecto que presentó por escrito al Concilio Vaticano I. Su huella mayor fueron las fundaciones. Entre 1860 y 1861 puso en marcha en Baleares una congregación de carmelitas que daría origen a las Carmelitas Misioneras y a las Carmelitas Misioneras Teresianas. Murió en Tarragona en 1872. Juan Pablo II lo beatificó en Roma en 1988, casi un siglo después de aquellos retiros en la roca de Es Vedrá.