Calle del Marqués de Riscal
Honra a Camilo Hurtado de Amézaga, marqués de Riscal, político y periodista liberal del siglo XIX que también fundó las bodegas riojanas que llevan su título.
La calle del Marqués de Riscal recuerda a Camilo Hurtado de Amézaga, aristócrata que repartió su vida entre la política, la prensa y el vino. Nació en Madrid en 1827 y se movió en los círculos liberales del siglo XIX: escribió sobre asuntos públicos, ejerció como agregado en la embajada de Londres y fundó el periódico El Día, una de las cabeceras del Madrid de entonces. Sus ideas le costaron temporadas fuera de España, y de su paso por Francia trajo lo que marcaría su segunda vocación.
En Burdeos conoció de cerca cómo se elaboraba el gran vino francés. De vuelta a las viñas familiares de Elciego, en la Rioja Alavesa, hizo traer miles de sarmientos de cepas bordelesas y aplicó las técnicas que había visto al otro lado de la frontera. De aquel empeño nacieron las bodegas que aún hoy llevan su título nobiliario, y con ellas buena parte del Rioja moderno. Murió en Sevilla en 1888.
La calle guarda además una rareza: en el número 7 sobrevive el frontón Beti Jai, levantado en 1894, el último gran frontón decimonónico de Madrid. Estuvo a punto de desaparecer más de una vez y hoy, restaurado, vuelve a abrir sus galerías, donde se jugó a la pelota vasca en los años de mayor fiebre por este deporte.