Calle del Hierro

Legazpi

Toma su nombre del metal, dentro del grupo de calles de Legazpi bautizadas con metales en recuerdo del polígono industrial que ocupó la zona.

El nombre alude al metal, el hierro, igual que sus calles vecinas se llaman del Plomo, del Zinc o del Bronce. Todas juntas forman lo que los vecinos bautizaron como el «barrio de los Metales», un trozo de Legazpi donde el callejero se lee como un inventario de fundición. El motivo está en el suelo. Tras el plan de ensanche aprobado en 1860, este sector del sureste de Madrid se orientó hacia la industria. A comienzos del siglo XX la zona empezaba a urbanizarse, y entre los años cuarenta y cincuenta se llenó de fábricas, talleres y centros industriales: imprentas que tiraban revistas como Triunfo, plantas de calderas y quemadores, instalaciones de depuración. Llamar a las calles por los metales era ponerle nombre a lo que allí se trabajaba. De aquel polígono apenas queda rastro. Desde finales de los noventa las naves fueron cediendo el sitio a bloques de viviendas, y hoy el hierro solo sobrevive en el rótulo. En el número 27 funciona una oficina de atención al contribuyente del Ayuntamiento, así que para muchos madrileños la calle es antes una dirección administrativa que un metal.
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