Calle del Doctor Huertas

Castilla

Honra a Francisco Huertas Barrero, médico extremeño afincado en Madrid a quien se atribuye haber traído la aspirina a España en 1899.

Detrás del rótulo hay un médico que cambió lo que tenían en el cajón los boticarios españoles. Francisco Huertas Barrero nació en Alcuéscar, en la provincia de Cáceres, en 1847, en una familia sin medios. Estudió el bachillerato en el Instituto de San Isidro de Madrid y se licenció en medicina en el Colegio de San Carlos, donde alcanzó el doctorado en 1876. Ejerció primero en La Garrovilla, un pueblo de Badajoz, antes de volver a Madrid y entrar en la Beneficencia municipal y provincial. Acabó dirigiendo un servicio de medicina interna en el Hospital General y reuniendo casi todos los honores de la profesión: académico de número de la Real Academia Nacional de Medicina, vocal del Real Consejo de Sanidad y senador del Reino en representación de la propia Academia. El dato que lo fija en la memoria llegó en 1899. Apenas anunciado el hallazgo del ácido acetilsalicílico en Alemania, Huertas trajo las primeras muestras de aquel compuesto a España. Se le recuerda como el primer médico que recetó aspirina en el país, una pastilla que entonces era novedad de laboratorio y hoy duerme en cualquier botiquín. Murió en Madrid en 1933, a los ochenta y cinco años. La calle del Doctor Huertas, breve y discreta, cae junto a la plaza de Castilla, a pocos pasos del trasiego de los intercambiadores.
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