Calle del Cobre

Delicias

Toma su nombre del cobre, el metal, dentro del grupo de calles de Delicias bautizadas con nombres de metales.

El nombre sale de la fragua, no de una persona. La calle del Cobre pertenece a la zona de Delicias conocida como el barrio de los Metales, un racimo de vías rotuladas con nombres de metales: el plomo, el hierro, el bronce, el cinc, el cromo, el rodio. Quien camina por aquí va leyendo, casi sin querer, una tabla de minerales sobre el callejero. Esta franja del sureste de Madrid quedó marcada por su cercanía a la estación de Delicias, inaugurada en 1880, y a la de Atocha. Las vías del tren atrajeron talleres, fundiciones, fábricas e imprentas, y el suelo industrial fue ganando terreno a lo largo del siglo XX. De aquel paisaje de chimeneas apenas queda nada: las instalaciones cerraron y se derribaron hacia el final del siglo, y dieron paso a bloques de viviendas. Sobre ese suelo recuperado se trazaron las calles que hoy llevan nombres de metales, una manera de evocar el pasado fabril de la zona. El cobre encajaba en el conjunto por su biografía: rojizo, dúctil, conductor del calor y la electricidad, uno de los primeros metales que la humanidad aprendió a trabajar. Hoy la calle del Cobre es residencial y tranquila, y el único metal que se ve brillar es el de las placas con su nombre.
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