Calle del Cid

Salamanca · Recoletos

La calle toma el nombre de Rodrigo Díaz de Vivar (c. 1048–1099), el caudillo castellano conocido como el Cid Campeador. Se abrió en 1862 sobre los huertos del convento de agustinos recoletos, demolido en 1837 tras la desamortización de Mendizábal. Une la calle de Recoletos con la de Villanueva, en el barrio de Recoletos del distrito de Salamanca.

El suelo perteneció al convento de los Agustinos Recoletos, fundado en 1592 y demolido tras la subasta pública del 29 de noviembre de 1837, en la que los terrenos fueron adquiridos por Juan Álvarez de Mendizábal. Los solares quedaron en manos privadas y se urbanizaron en la década de 1850. En 1862 se abrieron sobre los antiguos huertos conventuales las calles del Cid, Villalar, Gil de Santivañes y Recoletos, sin que la documentación municipal registre denominaciones previas. Pedro de Répide, en los artículos publicados desde 1921 en La Libertad y recogidos en Las calles de Madrid (edición póstuma, La Librería, 2011), la describe como «calle corta y sombría» y señala que albergó las asesorías de los palacios de Manzanedo y Fuenclara, además de haber acogido temporalmente la sede de la Imprenta Nacional. María Isabel Gea, en Los nombres de las calles de Madrid (2009), confirma la dedicatoria a Rodrigo Díaz de Vivar. El referente nació hacia 1048 en Vivar del Cid (Burgos) y murió el 10 de julio de 1099 en Valencia, conquistada el 18 de junio de 1094. El apelativo árabe al-Sayyid derivó en Cid; Campeador procede del latín campi doctor. Su figura fue codificada en el Cantar de mio Cid, el poema épico castellano más antiguo conservado.
Répide señala que durante parte de su historia la calle albergó las asesorías de los palacios de Manzanedo y Fuenclara, dos de las mansiones más opulentas del Madrid isabelino, además de haber sido sede temporal de la Imprenta Nacional.
Personas Militares origen confirmado
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