Calle del Cardenal Marcelo Spínola
Honra a Marcelo Spínola y Maestre (1835-1906), aristócrata gaditano que dejó la abogacía por el sacerdocio y llegó a arzobispo de Sevilla y cardenal.
Antes de vestir la púrpura cardenalicia, Marcelo Spínola ejerció de abogado en Huelva, donde se ganó el apodo de «abogado de los pobres» por no cobrar a quien nada tenía. Había nacido en 1835 en San Fernando, en la bahía de Cádiz, dentro de una familia de la vieja aristocracia. A los veintinueve años cambió los tribunales por el altar y se ordenó sacerdote.
Su carrera eclesiástica lo llevó por media España: fue obispo de Coria, luego de Málaga y, desde 1896, arzobispo de Sevilla. En Coria fundó la congregación de las Esclavas del Divino Corazón, dedicada a la enseñanza de niñas humildes. Por donde pasaba abría escuelas de aprendices, visitaba cárceles y hospitales, y durante una epidemia llegó a pedir limosna por la calle para socorrer a los damnificados.
Pío X lo creó cardenal en el consistorio de diciembre de 1905. Murió pocas semanas después, en enero de 1906, y sus restos descansan en la catedral de Sevilla. En 1987, Juan Pablo II lo proclamó beato.
La calle que recoge su nombre cruza el barrio de Castilla, en Chamartín, a buena distancia de la ciudad andaluza con la que su memoria quedó atada para siempre.