Calle del Bosque
El nombre evoca un bosque o arboleda, accidente natural que dio título a esta breve calle del barrio de Nueva España.
Apenas ochenta metros de asfalto llevan un nombre que sabe a espesura: Bosque. La palabra designa un terreno poblado de árboles, y como tantas vías madrileñas bautizadas con accidentes del paisaje, pertenece a esa familia de nombres que describen la tierra antes que a las personas. No se ha conservado constancia documental de a qué arboleda concreta aludía ni de quién decidió el nombre, así que conviene leerlo como lo que parece: un topónimo de naturaleza, sin biografía detrás.
La coincidencia, sin embargo, tiene su gracia en este rincón de Chamartín. El antiguo término de Chamartín de la Rosa guardó durante siglos un bosque entre sus campos de secano, sus huertas y sus pastos comunes. Para mediados del siglo XVIII aquella mancha de árboles ya había degenerado en descampado, según los recuentos de la época, mucho antes de que el barrio de Nueva España surgiera tras la anexión de Chamartín a Madrid en 1948.
Hoy la calle queda encajada entre bloques al este de la Castellana, sin un solo árbol que justifique su nombre. Quien la recorre encuentra portales y placas de aparcamiento donde la palabra promete fronda. El bosque está solo en el cartel.