Calle del Abedul
Lleva el nombre del abedul, el árbol de corteza blanca y madera ligera que crece en climas fríos del hemisferio norte.
El abedul da nombre a esta vía: un árbol de corteza blanca que se desprende en láminas finas, copa airosa y madera clara, propio de las montañas frías de Europa y de buena parte del hemisferio norte. La palabra viaja desde el celta betu, que designaba al árbol, hasta el latín betulla, y de ahí pasó a las lenguas romances. Una etimología alternativa lo emparenta con el sánscrito bhurga, «árbol para escribir», porque su corteza sirvió de soporte antes de que existiera el papel.
Esa corteza explica buena parte de su fama. Arde incluso húmeda, gracias a los aceites que contiene, y los pueblos del norte la usaron como yesca, como papel y como recubrimiento de canoas. La madera, blanca y fácil de trabajar, alimentó la tornería, la tonelería y, ya en el siglo XX, la fabricación de contrachapados.
Abedul pertenece a un grupo de calles de Nueva España bautizadas con nombres de plantas y árboles, una costumbre madrileña de dar a un barrio entero un tema común para que sus vías se recuerden mejor. No se ha conservado constancia de que el árbol marcara este punto concreto del distrito de Chamartín; el nombre responde al motivo botánico que ordena la zona.