Calle de Zurbarán
Honra a Francisco de Zurbarán, pintor del Barroco español del siglo XVII célebre por sus monjes, mártires y bodegones de luz tallada.
El nombre recuerda a Francisco de Zurbarán, bautizado en 1598 en Fuente de Cantos, en Extremadura, y muerto en Madrid en 1664. Pintó sobre todo frailes, monjas y mártires recortados sobre fondos oscuros, además de bodegones donde un limón, unas naranjas y una rosa parecen tallados en silencio. El claroscuro extremo con que modelaba esos cuerpos le valió el apodo de «el Caravaggio español». Trabajó largos años en Sevilla y solo hacia el final de su vida se instaló en Madrid, donde reanudó el trato con Velázquez, a quien conocía desde sus años sevillanos.
La calle de Zurbarán es de trazado moderno, abierta entre el paseo de Santa Engracia y el paseo de la Castellana cuando Chamberí se urbanizaba en el último tercio del siglo XIX. Quedó así en pleno Almagro, un sector donde el callejero recogió varios nombres de pintores, de modo que el del extremeño convive con el de otros maestros del pincel a pocos pasos.
Zurbarán pasó casi toda su carrera lejos de Madrid y murió en la ciudad sin la fama que había tenido, superado por gustos más coloristas. Dos siglos después una calle nueva y tranquila de casas burguesas llevó su nombre.