Calle de Vinaroz
Toma su nombre de Vinaròs, la villa marinera del norte de Castellón asomada al Mediterráneo.
Vinaròs queda lejos, en el extremo norte de la costa de Castellón, donde el litoral valenciano se despide antes de entrar en Cataluña. Allí desemboca el río Cenia y empieza la comarca del Bajo Maestrazgo. La calle madrileña trae ese nombre hasta Ciudad Jardín, un barrio donde varias vías rinden homenaje a localidades españolas, y lo castellaniza en la grafía antigua, Vinaroz, frente al actual Vinaròs en valenciano.
La villa de origen tiene una historia de mar y madera. Recibió título de villa en 1540 como recompensa por su apoyo a la Corona durante el conflicto de las Germanías, y mucho antes había levantado uno de los puertos más activos del Mediterráneo, con atarazanas donde se botaban grandes navíos. Por ese mismo muelle salieron miles de moriscos expulsados en 1609. Durante siglos vigiló el horizonte temiendo a los piratas berberiscos, y sembró su costa de torres de atalaya para dar la alarma.
En Madrid, la calle de Vinaroz recorre la zona sur de Ciudad Jardín y roza el Centro Cultural Nicolás Salmerón, que abre fachadas también a las vías vecinas. Nada del Mediterráneo asoma por aquí, salvo un nombre que, leído en voz alta, todavía huele a salazón y a langostino, el manjar que dio fama a aquel puerto.