Calle de Vargas
Lleva el apellido Vargas, uno de los linajes más antiguos de Madrid, aunque no se ha conservado constancia de a qué Vargas honra esta calle de Chamberí.
El apellido Vargas pertenece a uno de los linajes más viejos de la villa, asentado aquí desde que Alfonso VI tomó la plaza hacia 1083. El primero del nombre, Iván o Juan de Vargas, recibió tierras del rey y se hizo terrateniente acomodado; a su servicio trabajó la tierra un labrador llamado Isidro, que con el tiempo acabó canonizado como patrón de la ciudad. La familia tuvo casas solariegas junto a la calle de Segovia, en torno a la plaza de la Paja, y promovió la capilla donde quiso albergar los restos del santo. Su huella quedó repartida por el callejero: hay una calle de Martín de Vargas en Arganzuela y otras vías que recogen el apellido en distintos rincones.
Esta calle de Vargas, en cambio, es una vía corta y discreta del barrio de Ríos Rosas, abierta con la trama del Ensanche decimonónico de Chamberí. No se ha conservado constancia documental de a qué Vargas se dedicó, ni de cuándo recibió el nombre; atribuirla al caballero medieval sería suponer más de lo que dicen las fuentes.
Queda el dato para quien la recorra: el apellido nació en un pueblo cántabro llamado Vargas, de varga, voz dialectal antigua que valía por «cuesta» o «ladera», un nombre de monte que ha venido a parar a una calle llana de Madrid.