Calle de Turmalina

Delicias

El nombre rinde homenaje a la turmalina, mineral de borosilicato célebre por su variedad cromática.

La turmalina presta su nombre a esta vía corta del barrio de las Delicias, donde forma parte de un vecindario mineral: las calles de alrededor llevan títulos como Berilo, Circón, Cobre, Granito, Hierro o Plomo. La elección encaja en la tradición madrileña de bautizar zonas enteras con familias temáticas, y aquí el tema fue la mineralogía. El mineral debe su nombre al cingalés touramalli, que significa algo así como «piedras de colores mezclados». La descripción resulta exacta: la turmalina cambia de tono según los elementos químicos que entren en su composición, y aparece en rosa, verde, azul, amarillo, negro o en un mismo cristal a franjas. Llegó a Europa desde Ceilán, la actual Sri Lanka. Tiene una rareza que conviene contar al caminante: al calentarse o someterse a presión, la turmalina se electrifica en sus extremos. Los joyeros holandeses del siglo XVIII vieron que, acercada a las brasas, la piedra atraía la ceniza, y la apodaron «piedra que tira de la ceniza».
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