Calle de Suero de Quiñones
Honra a Suero de Quiñones, el caballero leonés que en 1434 defendió un puente sobre el Órbigo en el célebre Paso Honroso.
Detrás del nombre hay un caballero leonés del siglo XV que convirtió un voto de amor en una de las hazañas más recordadas de la caballería hispana. Suero de Quiñones, nacido hacia 1409 en el reino de León e hijo de la poderosa casa de Quiñones, servía al condestable Álvaro de Luna. Para librarse de un hierro que llevaba al cuello cada jueves en señal de servidumbre amorosa, pidió permiso al rey Juan II y plantó su desafío en uno de los lugares de mayor paso del reino.
En el verano de 1434, año jubilar, levantó su palenque junto al puente del Órbigo, en plena ruta a Santiago, y se comprometió a romper trescientas lanzas frente a cuantos caballeros quisieran cruzar. El torneo, conocido como el Paso Honroso, atrajo a contendientes de media Europa y dejó relato escrito de mano del notario que lo presenció. Cumplido el reto, Suero peregrinó hasta Compostela, donde aún se conserva memoria de su ofrenda.
La hazaña pesó tanto en el imaginario que hasta Cervantes la recordó en el Quijote. No se ha conservado constancia precisa de cuándo el callejero madrileño rotuló su nombre en este rincón de Ciudad Jardín, pero la dedicatoria apunta sin ambigüedad al caballero del puente y sus trescientas lanzas.