Calle de Suero de Quiñones
Honra a Suero de Quiñones, el caballero leonés que en 1434 defendió un puente sobre el Órbigo en el célebre Paso Honroso.
Detrás del nombre hay un caballero leonés del siglo XV que convirtió un voto de amor en una hazaña recordada. Suero de Quiñones servía al condestable Álvaro de Luna y, para librarse de un hierro que llevaba al cuello cada jueves en señal de servidumbre amorosa, pidió permiso al rey Juan II y plantó su desafío en uno de los pasos más transitados del reino.
En el verano de 1434, año jubilar, levantó su palenque junto al puente del Órbigo, en plena ruta a Santiago, y se comprometió a romper trescientas lanzas frente a cuantos caballeros quisieran cruzar. El torneo, conocido como el Paso Honroso, atrajo a contendientes de media Europa. Cumplido el reto, Suero peregrinó hasta Compostela, donde aún se guarda memoria de su ofrenda.
No se ha conservado constancia precisa de cuándo el callejero madrileño rotuló su nombre en este rincón de Ciudad Jardín, pero la dedicatoria apunta sin ambigüedad al caballero del puente y sus trescientas lanzas.