Calle de Santa María de la Alameda
Toma su nombre del municipio madrileño de Santa María de la Alameda, en cuya denominación se cruzan la advocación a la Virgen y la alameda de álamos que crecía junto al caserío.
Esta vía pertenece a un rincón de Prosperidad donde el callejero funciona como un mapa en miniatura de la sierra del oeste madrileño. Junto a Robledo de Chavela o San Martín de Valdeiglesias, la calle de Santa María de la Alameda trae al asfalto urbano el nombre de un pueblo serrano, perdido entre pinares y pastos cerca del límite con Segovia y Ávila.
El topónimo reúne dos elementos: la advocación a Santa María, que dio nombre y patrona al lugar, y la alameda, la arboleda de álamos y chopos que crece donde aflora el agua. La tradición local imagina una ermita dedicada a Santa María rodeada de árboles, y de ahí el nombre del caserío que la rodeó.
El porqué exacto no se ha conservado. Los datos de la fundación del municipio están perdidos, y se ha apuntado también que «Alameda» pudiera proceder del apellido de un primer poblador, costumbre frecuente en las repoblaciones posteriores a la Reconquista, cuando Segovia extendió sus dominios ganaderos hacia estas tierras altas.
Una rama de la Cañada Real Leonesa cruzaba aquellos pastos, y los rebaños trashumantes hacían alto en la zona de la Cruz Verde. Hoy el pueblo, a más de mil metros de altitud, es paso del Camino de Santiago de Madrid.