Calle de San Ramón Nonato

Castilla

Honra a Ramón Nonato, el mercedario catalán del siglo XIII que se entregó como rehén para liberar cautivos y a quien sus captores sellaron la boca con un candado.

El apodo cuenta su nacimiento antes que cualquier biografía. Ramón vino al mundo hacia 1204 en Portell, en la antigua Corona de Aragón, extraído del vientre de su madre ya muerta. De ahí nonnatus, «el no nacido», que el castellano fijó como Nonato. Ingresó en la Orden de la Merced, fundada por Pedro Nolasco para rescatar a cristianos cautivos en el norte de África. Cuando se le agotó el dinero del rescate, se ofreció a sí mismo como rehén a cambio de un prisionero. Sus captores, irritados porque seguía predicando, le perforaron los labios con un hierro candente y le cerraron la boca con un candado. Aguantó así ocho meses, hasta que los suyos pagaron por liberarlo. Gregorio IX lo nombró cardenal en 1239; murió al año siguiente en Cardona, camino de Roma, sin llegar a estrenar la púrpura. Por las circunstancias de su nacimiento quedó como patrón de las embarazadas, las parteras y los partos difíciles, y también de los acusados en falso, esos a quienes nadie deja hablar. La boca sellada se volvió su emblema. Por qué la calle de San Ramón Nonato de Castilla lleva su nombre no se ha conservado documentado; el rótulo recuerda al santo, sin que conste el motivo de su elección aquí.
Religión y devoción Santos origen documentado