Calle de San Fernando del Jarama
Recuerda al antiguo San Fernando de Jarama, hoy San Fernando de Henares, llamado así por el rey Fernando III de Castilla, el Santo.
El nombre viaja hacia el este de Madrid, hasta la localidad que durante siglo y medio se llamó San Fernando de Jarama y que en 1916 pasó a apellidarse de Henares. Aquel pueblo nació de un sueño industrial de la corona: a mediados del siglo XVIII se levantó una Real Fábrica de Paños para tejer lana fina y librar a España de la dependencia extranjera, y a su alrededor crecieron viviendas de operarios y servicios que terminaron por formar el municipio. La fábrica duró poco —la trasladaron a Vicálvaro en 1753—, pero el caserío quedó.
El San Fernando del título no es un lugar, sino un rey santo: Fernando III de Castilla y León, conquistador de Córdoba, Jaén y Sevilla, canonizado en 1671. El pueblo tomó su nombre por devoción al monarca medieval, no por el rey reinante que impulsó el real sitio.
El destino de su apellido geográfico tiene su gracia. El concejo cambió en 1916 el Jarama por el Henares, aunque el río que de verdad ha acompañado al pueblo, bordeándolo por levante, es el Jarama. La calle madrileña conserva esa denominación antigua, fija en el plano como un eco del primer nombre.