Calle de Pradillo
Toma el nombre de un antiguo propietario apellidado Pradillo, cuyos terrenos sirvieron para prolongar la barriada de la Prosperidad hacia el norte.
El apellido remite a un pradillo, diminutivo de prado, esa pequeña pradera que tantos topónimos castellanos llevan dentro. La calle quedó incorporada al trazado de Chamartín cuando, ya en los años setenta, la ciudad terminó de coser aquel borde con la expansión que subía desde López de Hoyos.
Durante buena parte del siglo XX fue una arteria de vocación semiindustrial. Aquí se concentraron artes gráficas, laboratorios y servicios. En el número 42 estuvo la redacción de un gran diario madrileño hasta 2007.
Después aquel pulso fabril se fue apagando. Las empresas marcharon al extrarradio y los usos viraron hacia lo residencial, con varios de los viejos edificios a la espera de una nueva ocupación.