Calle de Orfila
Honra a Mateu Orfila, médico y químico menorquín del siglo XIX considerado padre de la toxicología moderna.
El nombre recuerda a Mateu Orfila i Rotger, nacido en Mahón en 1787 y formado en Valencia, Barcelona y París, donde echó raíces y firmó como Mathieu. Hizo de los venenos una ciencia. Antes de él, demostrar un envenenamiento ante un tribunal apenas pasaba de la sospecha; su Traité des poisons ordenó por primera vez cómo rastrear sustancias tóxicas en el cuerpo y abrió el camino a la medicina legal y a las policías científicas.
Su nombre saltó a las portadas en 1840, con el caso Lafarge. Acusaban a Marie Lafarge de haber envenenado con arsénico a su marido, dueño de una fundición, y las primeras autopsias no aclaraban nada. Llamaron a Orfila, que aplicó las nuevas técnicas de análisis y certificó la presencia del tóxico. Su informe pesó en la condena y convirtió aquel juicio en el primero de la historia donde la toxicología subió al estrado como prueba. La sentencia levantó polémica, y el debate sobre el arsénico acompañó su fama el resto de su vida.
La calle es corta, apenas un centenar de metros en pleno Almagro. En el número 8 se levanta la casa palacio del marqués de Casa Arnau, proyectada por Mariano Carderera en 1896, una de esas fachadas señoriales que dieron al barrio su aire de balcones y portales de piedra.