Calle de Orfila
Honra a Mateu Orfila, médico y químico menorquín del siglo XIX considerado padre de la toxicología moderna.
El nombre recuerda a Mateu Orfila i Rotger, nacido en Mahón en 1787 y afincado en París, donde firmó como Mathieu. Hizo de los venenos una ciencia: antes de él, probar un envenenamiento ante un tribunal apenas pasaba de la sospecha; su Traité des poisons ordenó por primera vez cómo rastrear sustancias tóxicas en el cuerpo y abrió el camino a la medicina legal.
Su nombre saltó a las portadas en 1840, con el caso Lafarge. Acusaban a Marie Lafarge de haber envenenado a su marido con arsénico, y las primeras autopsias no aclaraban nada. Llamaron a Orfila, que aplicó las nuevas técnicas de análisis y certificó la presencia del tóxico. Su informe pesó en la condena y convirtió aquel juicio en el primero donde la toxicología subió al estrado como prueba.
La calle es corta, apenas un centenar de metros en pleno Almagro, una de esas travesías de fachadas señoriales que dieron al barrio su aire de balcones y portales de piedra.