Calle de Nuestra Señora de Luján
Honra a la Virgen de Luján, advocación mariana patrona de Argentina cuya imagen, según la tradición, quedó a orillas de un río bonaerense en 1630.
El nombre cruza el Atlántico. La Virgen de Luján es la advocación que Argentina venera como patrona, y su devoción nació de una historia de bueyes y barro cocido. Hacia 1630, un hacendado afincado en Sumampa pidió a un conocido residente en Brasil una imagen de la Inmaculada Concepción; llegaron dos pequeñas figuras de terracota, de unos treinta y ocho centímetros. Mientras la carreta llevaba las imágenes hacia Sumampa, en lo que hoy es la provincia de Santiago del Estero, los animales se detuvieron a orillas de un río y no hubo forma de moverlos. Solo cuando bajaron una de las imágenes la carreta volvió a rodar. Allí se quedó la Virgen, y tomó el nombre del río: Luján.
De aquel arranque surgió uno de los santuarios marianos más concurridos de América, con peregrinaciones que reúnen a más de un millón de personas. León XIII autorizó su coronación, celebrada en 1887, y en 1930 Pío XI la declaró patrona de Argentina, Uruguay y Paraguay.
La calle de Nuestra Señora de Luján, en el barrio de Nueva España, recoge esa devoción rioplatense en pleno Chamartín. El nombre del río también suena en Madrid: el apellido Luján corresponde a un viejo linaje cuya casa solariega, la Torre de los Lujanes, sigue en pie en la plaza de la Villa.