Calle de Nuestra Señora de los Dolores
Lleva el nombre de Nuestra Señora de los Dolores, advocación de la Virgen María que recuerda el sufrimiento de la madre ante la pasión de su hijo.
El nombre evoca a la Virgen María bajo la advocación de los Dolores, la Mater Dolorosa que la piedad cristiana imagina con el corazón atravesado por siete espadas. Cada espada representa un episodio de pena: la profecía de Simeón, la huida a Egipto, la pérdida del niño en el templo, el encuentro camino del Calvario, la crucifixión, el descendimiento y el sepelio. La devoción cuajó hacia el siglo XIII de la mano de los frailes servitas, que la convirtieron en eje de su oración, y se extendió como una de las más populares del mundo católico precisamente porque no nace de una aparición, sino del duelo de una madre.
Por qué la calle de Nuestra Señora de los Dolores adoptó ese nombre no se ha conservado de forma documentada. Encaja en una costumbre antigua de Valdeacederas, barrio que fue creciendo a finales del siglo XIX al norte de Cuatro Caminos, sobre la antigua dehesa de Amaniel, con calles humildes bautizadas a menudo con santos y devociones marianas.
El propio topónimo del barrio guarda otra historia: Valdeacederas significa «valle de las acederas», por la planta de hoja ácida que crecía en aquellos terrenos casi rurales. Bajo el nombre de una virgen doliente discurre así una vía que en su origen olía a campo.