Calle de Nieremberg
Recuerda al jesuita madrileño Juan Eusebio Nieremberg (1595-1658), escritor místico y naturalista hijo de criados alemanes al servicio de la corte.
El nombre evoca a Juan Eusebio Nieremberg y Ottín, nacido en Madrid en 1595. Sus padres habían llegado a España al servicio de doña María de Austria, hija de Carlos V y emperatriz viuda de Maximiliano II: el padre, tirolés; la madre, bávara.
Estudió lenguas clásicas en Madrid, ciencias en Alcalá y leyes en Salamanca, y en 1614 ingresó en la Compañía de Jesús contra la voluntad de su padre. Fue ordenado sacerdote en 1623 y enseñó durante años historia natural y Sagrada Escritura en el Colegio Imperial de Madrid.
De su pluma salió uno de los grandes éxitos del Barroco, De la diferencia entre lo temporal y eterno, libro de meditación que se reeditó y tradujo por toda la Europa católica. Junto a esa veta ascética cultivó la curiosidad por el mundo físico en obras como Curiosa y oculta filosofía, donde recogía las maravillas de la naturaleza al gusto de la época.
Murió en Madrid en 1658 con fama de hombre virtuoso. La calle, en Ciudad Jardín, lleva el apellido alemán de aquel madrileño.