Calle de Navalafuente
Lleva el nombre de Navalafuente, pueblo de la Sierra Norte de Madrid bautizado por la fuente que brotaba junto a una nava.
El nombre viene de un pueblo pequeño de la Sierra Norte de Madrid, a unos sesenta kilómetros al norte de la ciudad. Navalafuente nació, según se cuenta, en el siglo XII, cuando los pastores subían sus rebaños a apacentar en aquellos prados de montaña y levantaron las primeras casas alrededor de un manantial. De ese manantial sale el topónimo: la Fuente de la Nava, fundida con el tiempo en una sola palabra.
Una nava es una tierra llana y sin árboles, a veces encharcada, encajada entre montañas. La voz es prerromana y se emparenta con el euskera naba, «llanura», y ha dejado huella en cientos de topónimos por toda la mitad norte peninsular. Así que el nombre de la calle, leído al revés, describe un paisaje: el agua que mana en mitad del llano serrano. En Madrid, la Calle de Navalafuente dibuja uno de los bordes del barrio de Ciudad Jardín, la colonia tranquila del ensanche de Chamartín.