Calle de Martín Machio
Lleva el nombre de uno de los primeros vecinos de la antigua Colonia Ibarrondo, que ganaron el derecho a bautizar las calles donde levantaron sus casas.
Detrás de este nombre no hay un prócer ni un general, sino un vecino. Martín Machío recuerda a uno de los primeros pobladores de la antigua Colonia Ibarrondo, el racimo de casas humildes que creció en este rincón de Prosperidad a partir de los años treinta del siglo XX. El terreno había sido huerta. Sobre los antiguos melonares y bancales que pertenecieron a la casa de Villapadierna, unos propietarios apellidados Ibarrondo y Lezcano parcelaron el suelo y lo vendieron barato. Quienes compraron aquellas parcelas se construyeron ellos mismos la vivienda, y con la casa se ganaron un privilegio menudo: poner nombre a la calle que pasaba por su puerta. Así, junto a Martín Machío aparecieron vías como Doña Carlota, Francisco Vivancos o Julio López, todas con nombre de vecino.
De quién fue exactamente este Martín Machío no ha quedado constancia documentada. No figura en biografías ni en crónicas; su huella es la calle misma. La colonia de casas bajas desapareció a finales de los años setenta, sustituida por bloques, y el callejero conservó la memoria de aquellos primeros habitantes.