Calle de María Guilhou
Recuerda a María Guilhou, hija del financiero francés Louis Guilhou y última propietaria de la quinta familiar que ocupaba estos terrenos de Chamartín.
El nombre viene de una familia que mandó en estas tierras antes de que existiera el barrio. A mediados del siglo XIX, el financiero e industrial francés Louis Guilhou Rives, afincado en España desde los años treinta, fue comprando grandes extensiones en el entonces municipio de Chamartín de la Rosa. Levantó industrias —una tahona, una fábrica de curtidos— y, sobre todo, una finca con jardines y un elegante palacete de aire francés. La bautizó Quinta de San Enrique, por su hijo Enrique.
María Guilhou era hija de aquel financiero y de su esposa, Dolores Povedano. A ella le tocó ser la última propietaria de la quinta antes de que pasara a otras manos y, con el tiempo, a la ONCE, que aún conserva el palacete entre sus instalaciones. Cuando el casco rural se urbanizó y nació el barrio de Nueva España, el callejero quiso fijar esos apellidos en el mapa: una calle para la madre, Dolores Povedano —hoy desaparecida—, y esta, breve, para la hija.
Apenas cien metros de asfalto guardan el rastro de una saga que tuvo tahona, fábrica y palacete donde ahora hay manzanas de pisos. El palacete sigue en pie, declarado Bien de Interés Cultural, sirviendo de escenario a bodas y actos mientras la calle conserva el nombre de quien fue su dueña.