Calle de María Guilhou
Recuerda a María Guilhou, hija del financiero francés Louis Guilhou y última propietaria de la quinta familiar que ocupaba estos terrenos de Chamartín.
El nombre viene de una familia que mandó en estas tierras antes de que existiera el barrio. A mediados del siglo XIX, el financiero e industrial francés Louis Guilhou, afincado en España, fue comprando grandes extensiones en el entonces municipio de Chamartín de la Rosa. Levantó industrias y, sobre todo, una finca con jardines y un elegante palacete de aire francés que bautizó Quinta de San Enrique.
María Guilhou era hija de aquel financiero, y le tocó ser la última propietaria de la quinta antes de que pasara a otras manos y, con el tiempo, a la ONCE. Cuando el casco rural se urbanizó y nació el barrio de Nueva España, el callejero quiso fijar esos apellidos en el mapa: una calle para la madre, Dolores Povedano —hoy desaparecida—, y esta, breve, para la hija.
El palacete sigue en pie, declarado Bien de Interés Cultural, sirviendo de escenario a bodas y actos mientras la calle conserva el nombre de quien fue su dueña.